Los niños pequeños les hacen a sus padres cientos de preguntas como éstas. Se usa la ciencia para buscar las respuestas enseñando y entreteniendo.
Como padres, debemos preparar a nuestros hijos para un mundo bastante diferente al mundo en que nosotros crecimos. En el siglo venidero, este país va a necesitar más ciudadanos con más capacitación en tecnología y en ciencia de la que la mayoría de nosotros tuvimos en la escuela.
Hasta los niños que no desean ser científicos, ingenieros, o técnicos de computación necesitarán la ciencia para enfrentarse a su rápidamente cambiante medio ambiente. Pero sin nuestra ayuda, nuestros hijos no estarán preparados para estos cambios.
Este libro sugiere formas en las que usted puede ayudar a sus hijos interesándolos en la ciencia, de los 3 a los 10 años de edad. Se incluye:
Muchas de las actividades cuestan poco o nada y no requieren equipo especial.
El conocimiento cientifico es acumulativo, por consiguiente, los niños necesitan empezar a aprender temprano--en el hogar. Muchos de nosotros damos por contado que los niños aprenderán toda la ciencia que necesitan en la escuela. El hecho es que a la mayoriá de los niños, especialmente al nivel de educación elemental, se les enseña muy poca ciencia.
Cada día está lleno de oportunidades para aprender ciencia, sin equipos costosos de química o sin libros. A los niños se les puede presentar fácilmente el mundo de la naturaleza y animarlos a que observen lo que ocurre a su alrededor.
Juntos, padres y niños pueden:
El aprendizaje mediante observación cuidadosa de las cosas es un paso importante que lleva a explicaciones cientificas. También es importante observar juntos el mundo e intercambiar información sobre lo que vemos.
Un desagradable resfrió puede convertirse también en una oportunidad para aprender ciencia. Podemos indicar que no existe cura conocida para el resfrío común, pero que sabemos cómo se transmiten las enfermedades de una persona a otra. O podemos enseñar formas para mantenerse sano como; lavarse las manos, no usar el mismo tenedor, cuchara o vaso de otra persona, y cubrirse la nariz y la boca cuando estornudamos o tosemos.
"Mi madre me hizo científico sin realmente quererlo. Todas las otras madres judías en Brooklyn les preguntaban a sus hiyos después de la escuela: 'Bien . . . ¿aprendiste algo hoy?'Pero mi madre no. Ella siempre me hacía una pregunta distinta. 'Izzy, ' me decía, '¿hiciste una buena pregunta hoy? ¡Esa diferencia, el hacer buenas preguntas, me convirtió en científico!"
Si no podemos responder a todas las preguntas de nuestros hijos, no importa; nadie tiene todas las respuestas, ni siquiera los científicos. Y los niños no necesitan respuestas largas y detalladas a todas sus preguntas. Podemos proponer respuestas, ponerlas a prueba y revisarlas con alguien. La biblioteca y hasta el diccionario pueden ser ayuda para responder preguntas.
También podemos alentar a nuestros niños a que nos dan sus ideas y escuchar sus explicaciones. El ver que alguien les escucha les ayudará a obtener confianza en su raciocinio y a desarrollar sus destrezas e interés en la ciencia. El escuchar nos ayuda, por nuestra parte, a determinar cuánto saben y no saben los niños. (También ayuda a que el niño descubra lo que sabe y lo que no sabe.)
Algunas actividades sencillas pueden ayudar a demistificar la ciencia; y más adelante se sugerirán algunas de éstas. Pero los niños también necesita aprender alguna información básica sobre la ciencia y sobre cómo pensar en forma científica. La sección que sigue contiene información para los padres que puede dirigir a nuestros niños en esta dirección.
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